María y el colegio donde estudiar era un riesgo

SENTENCIAS CLARAS

Institución educativa con daños en su infraestructura

María y el colegio donde estudiar era un riesgo

María tiene 12 años. Todas las mañanas camina varios minutos para llegar a su escuela. Le gusta estudiar y sueña con ser ingeniera. Sin embargo, antes de pensar en las matemáticas o en las ciencias, cada día debe enfrentar un problema mucho más básico.

Cuando siente sed, no puede tomar agua porque la escuela no tiene agua potable. Cuando necesita ir al baño, muchas veces prefiere esperar hasta llegar a su casa, porque los sanitarios están dañados y no hay agua para lavarse las manos. En época de lluvias, algunos salones se inundan y las goteras obligan a cambiar los pupitres de lugar para no mojar los cuadernos. Cerca de uno de los bloques hay una obra que nunca terminaron y que todos los días representa un peligro para los estudiantes.

Hace unos meses, María comenzó su periodo menstrual. Ese día comprendió que el problema iba mucho más allá de unos baños en mal estado. No encontró un lugar limpio, privado y seguro donde pudiera atenderse con tranquilidad. Sintió vergüenza, incomodidad y miedo de que sus compañeros se dieran cuenta. Ese día no solo perdió una clase; también sintió que su escuela no estaba preparada para cuidar de ella.

Muchos pensarían que el problema de María es simplemente la falta de mantenimiento del colegio. Pero la realidad es otra. Lo que está siendo afectado es su derecho fundamental a la educación.

La educación no consiste únicamente en que exista un profesor y un salón de clases. También significa estudiar en un lugar seguro, limpio y digno. Una escuela debe tener agua potable, baños en funcionamiento, lavamanos, manejo adecuado de las aguas residuales y de las basuras, además de instalaciones que no representen un peligro para quienes estudian allí.

Por esa razón, la Corte Constitucional, mediante la Sentencia T-175 de 2026, recordó que el Estado no cumple con garantizar el derecho a la educación simplemente abriendo las puertas de una institución educativa. También debe asegurar que sus instalaciones permitan aprender sin poner en riesgo la salud, la integridad y la dignidad de los estudiantes.

La historia de María no pertenece únicamente a un colegio. Puede ser la historia de muchos niños y niñas de Colombia. Y precisamente por eso la decisión de la Corte es tan importante: porque recuerda que una escuela en malas condiciones no es un problema menor; es una vulneración de un derecho fundamental.

¿Qué puedes hacer si esto ocurre en tu colegio?

Si tu escuela presenta problemas que ponen en riesgo la salud, la seguridad o la dignidad de los estudiantes, no tienes que quedarte callado. Habla con tus padres, con tus profesores o con el personero estudiantil. También puedes acudir a la Personería Municipal para que se verifique la situación y, si es necesario, se solicite ante un juez la protección de tu derecho a estudiar en condiciones dignas.

Porque ningún niño debería preocuparse por esquivar una gotera, soportar malos olores o pasar toda la jornada sin poder usar un baño. Su única preocupación debería ser aprender, jugar, crecer y construir sus sueños. Esa también es la verdadera garantía del derecho a la educación.

Deja un comentario